La recreación ocupa un lugar importante en todas las etapas de la vida. Sin embargo, cuando hablamos de personas mayores, muchas veces se piensa en las actividades recreativas como algo secundario o simplemente destinado a pasar el tiempo.
Jugar, bailar, caminar, viajar, participar de un taller o compartir una actividad con otras personas son algunas de las muchas formas de disfrutar del tiempo libre, fortalecer vínculos y descubrir nuevas experiencias.
La recreación, el esparcimiento y el deporte también forman parte de los derechos de las personas mayores. Promover oportunidades para disfrutar, participar y elegir cómo utilizar nuestro tiempo es contribuir a una vida más plena y digna.
La recreación también es un derecho
La Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores reconoce el derecho a la recreación, al esparcimiento y al deporte.
Esto significa que las personas mayores deben contar con oportunidades para disfrutar de actividades recreativas, participar de la vida cultural y social de sus comunidades y elegir cómo utilizar su tiempo libre.
La recreación no debería considerarse un premio ni algo secundario. Es parte de una vida digna y de la posibilidad de participar plenamente en la sociedad.
¿De qué maneras podemos disfrutar de la recreación?
La recreación puede adoptar muchas formas. No existe una única manera de disfrutar del tiempo libre: cada persona tiene sus propios gustos, intereses y posibilidades.
- Caminatas, paseos y excursiones.
- Música, baile y canto.
- Juegos de mesa y cartas.
- Teatro, pintura y otras actividades artísticas.
- Lectura y talleres culturales.
- Actividades deportivas adaptadas a las posibilidades de cada persona.
- Encuentros con familiares, amigos y grupos de la comunidad.

Recrearse también es encontrarse con otros
Muchas actividades recreativas se disfrutan en compañía. Un taller, una caminata, un juego de mesa o una salida pueden convertirse en oportunidades para conocer personas, compartir experiencias y fortalecer vínculos.
Los centros de jubilados, clubes, espacios culturales y organizaciones comunitarias pueden ofrecer lugares de encuentro donde las personas mayores compartan intereses y participen de distintas actividades.
